El sonido natural de la sala captado por los micrófonos influye directamente en cada toma. Sin embargo, en muchos estudios de home-recording este aspecto se subestima. Incluso pequeñas mejoras acústicas pueden marcar una diferencia notable y elevar la calidad de las grabaciones.
Los elementos acústicos suelen confundirse con el aislamiento acústico, aunque son dos conceptos distintos. El aislamiento reduce el sonido hacia el exterior; el tratamiento acústico optimiza el sonido dentro de la sala para tocar, ensayar o grabar con mayor control.
Muchos músicos conocen la situación: todo está preparado, pero al comenzar la batería, la sala se vuelve demasiado ruidosa. Las paredes lisas y paralelas intensifican la reverberación. Soluciones improvisadas como las cajas de huevos apenas funcionan: lo importante es controlar las reflexiones.
Cada sala tiene su propia personalidad acústica. Estudios legendarios como Abbey Road o Hansa Berlin son famosos también por su sonido natural. Fabricantes de software miden estos espacios para generar respuestas a impulsos y recrear su acústica digitalmente.
Paredes, suelo y techo influyen siempre en el sonido. Una guitarra acústica suena distinta en una sala de madera que en una sala amortiguada con cortinas gruesas. La cantidad adecuada de reverberación depende del uso: los instrumentos acústicos agradecen un espacio vivo; la voz hablada necesita condiciones más secas.
La posición de escucha también importa: las esquinas suelen generar acumulación de graves. Un micrófono de medición puede visualizar estos problemas para tratarlos correctamente.
Cortinas pesadas absorben sonido; estanterías llenas lo difunden. Esto puede mejorar algo, pero para un resultado profesional se emplean elementos acústicos dedicados: absorbedores, trampas de graves y difusores.
Si una sala presenta demasiada reverberación, los absorbedores son la solución inicial. Los modelos de banda ancha reducen el eco en un amplio espectro, ya que las ondas quedan atrapadas en el material poroso. Cuanto más grueso es el panel, más frecuencias graves puede absorber.
Los absorbedores colocados correctamente pueden reducir significativamente la reverberación, un problema común en salas pequeñas.
Las salas pequeñas suelen presentar exceso de graves, especialmente en las esquinas. Las trampas de graves se colocan justamente allí y pueden apilarse para aumentar su efecto. Su mayor densidad permite controlar las frecuencias bajas y obtener un grave más limpio.
Los difusores no absorben el sonido, sino que lo dispersan uniformemente. Su superficie irregular divide las ondas en muchas partes, reduciendo ecos rápidos, ondas estacionarias y picos de frecuencia.
El resultado es un espacio más abierto y natural sin volverse excesivamente reverberante. Incluso una estantería llena puede actuar como un difusor improvisado.
Los difusores aportan vida al sonido y ayudan a evitar ecos molestos.
Quienes empiezan con el tratamiento acústico deberían avanzar paso a paso. A veces basta con unos pocos absorbedores o trampas de graves para notar una clara mejora. La cantidad ideal depende del tamaño de la sala y del uso previsto.
Para aplicaciones más exigentes, puede ser útil consultar especialistas. Además de absorbedores, trampas y difusores, existen soluciones adicionales como pantallas de reflexión que optimizan grabaciones de voz en salas no tratadas.
Los paneles de reflexión como el MRS mejoran notablemente tomas vocales incluso en habitaciones difíciles.
Un filtro de reflexión rodea el micrófono y reduce reflexiones laterales y sonido ambiental no deseado. Esto genera un sonido más directo y controlado: ideal para voces, locución, podcasts y grabaciones móviles.
Los filtros de reflexión pueden mejorar notablemente la claridad vocal en estudios domésticos.
Cuando los monitores se colocan directamente sobre mesas o estanterías, estas superficies pueden resonar y colorear el sonido. Las almohadillas para monitores aíslan el altavoz del soporte, eliminando estas resonancias.
Fabricadas con espuma de alta densidad, suelen permitir varios ángulos de inclinación para orientar correctamente los monitores. Una mejora simple pero muy efectiva.
Las almohadillas aíslan el monitor del soporte y mejoran la claridad del grave y la imagen estéreo.